Las lluvias atípicas que vivimos en los últimos días en La Magdalena Contreras no son hechos aislados: son una consecuencia directa del cambio climático, y nos exigen actuar con responsabilidad y solidaridad.
Primero, mi solidaridad y respeto para todas las familias que sufrieron afectaciones en sus hogares y actividades. Ningún contrerense debería enfrentar solo estas situaciones; estamos juntos en esto y debemos apoyarnos mutuamente.
Hoy, más que nunca, necesitamos pasar de la reacción a la prevención. Estas lluvias nos recuerdan que el clima está cambiando y que, si no actuamos, cada temporada de lluvias será un riesgo mayor.
Nuestro compromiso como comunidad debe ser constante:
✅ Debemos priorizar la limpieza y mantenimiento preventivo de barrancas y drenajes. No podemos esperar a que la emergencia llegue para actuar.
✅ Impulsar soluciones basadas en la naturaleza: reforestar, recuperar suelos permeables y fomentar jardines de lluvia que ayuden a que el agua se filtre y no inunde nuestras calles.
✅ Fortalecer la cultura de protección civil con capacitación, redes solidarias vecinales y mapas comunitarios de riesgo.
✅ Exigir inversión en infraestructura verde y resiliente, porque Contreras merece presupuestos que nos protejan, no soluciones improvisadas.
Estoy convencida de que la fuerza de nuestra comunidad es más grande que cualquier tormenta. El cambio climático ya nos toca, pero con corresponsabilidad, prevención y solidaridad, podemos proteger a nuestras familias y convertir a La Magdalena Contreras en un ejemplo de resiliencia climática.
Contigo en Contreras.

