El uso de recursos públicos en la promoción de la imagen de funcionarios vuelve a generar polémica en Nuevo León, particularmente en torno al gobernador Samuel García y su esposa Mariana Rodríguez.
Según el análisis de Raymundo Riva Palacio, parte de la estrategia digital que impulsa la presencia de ambos en redes sociales podría estar vinculada al gasto gubernamental, lo que ha despertado cuestionamientos sobre la posible utilización del erario para fines de posicionamiento personal.
Este señalamiento resulta particularmente sensible en un contexto donde la línea entre comunicación institucional y promoción política se vuelve cada vez más difusa. La constante aparición de la pareja en contenidos digitales, acompañada de campañas de difusión amplificadas, ha sido interpretada por algunos sectores como una forma de construir una marca política sostenida con recursos públicos.
Especialistas en transparencia han advertido que este tipo de prácticas, de confirmarse, podría representar un riesgo para la rendición de cuentas, ya que dificulta distinguir entre lo que corresponde a informar a la ciudadanía y lo que responde a intereses de proyección personal o electoral.

