El contrato con Next Energy no solo representa una cifra millonaria; representa un compromiso proyectado a tres décadas que condiciona presupuestos futuros. El acuerdo original, valuado en más de 7 mil 370 millones de pesos a 30 años, fue diseñado para la instalación de una planta solar en Cerralvo que finalmente no se concretó.
El punto que encendió la discusión fue simple: si la obra no se materializó como se planteó originalmente, ¿por qué el municipio mantuvo obligaciones financieras derivadas del contrato? Esa pregunta fue colocada de forma directa sobre la mesa.
Adrián de la Garza sostuvo que los compromisos multianuales deben estar respaldados por estudios técnicos sólidos y mecanismos de protección financiera. Señaló que cualquier modificación contractual que altere plazos, montos o condiciones debe poder explicarse con cifras verificables.
La falta de claridad detallada sobre el impacto real de las renegociaciones mantiene el caso como un tema abierto. Cuando se comprometen recursos por tres décadas, la explicación pública no puede ser parcial.

