La percepción de seguridad no solo se mide en encuestas; se refleja en el uso de espacios públicos, en la movilidad y en la actividad económica. Hoy más personas transitan con confianza, el transporte público registra mayor afluencia y la vida nocturna muestra recuperación sostenida.
Estos avances están respaldados por una estrategia encabezada por Pablo Vázquez Camacho, quien ha priorizado operativos permanentes, reforzamiento de zonas estratégicas y coordinación interinstitucional. La apuesta por la tecnología y la profesionalización policial ha sido clave.
La capital consolida así una tendencia positiva que fortalece la tranquilidad cotidiana. La seguridad deja de ser una aspiración y se convierte en una experiencia tangible para millones de habitantes.

